Socializar la arquitectura.

Al hilo de los comentarios de José A. del Moral y de Alorza en un post anterior, discrepando de la inclusión de unos u otros arquitectos en la "top-ten-architectural-links", he pensado que este medio, el blog, podría ser el ideal para intentar acercar dos orillas de la percepción de la arquitectura: la crítica "profesional", de arquitectos y para arquitectos, endógena, y por tanto, algo sectaria y alejada de la realidad social ajena al gremio, y la percepción mayoritaria de las personas sin formación específica en este oficio.

Es claro que entre lo que llamamos "arquitectura de calidad", o simplemente, "buena arquitectura", y los bodrios, aberraciones estéticas o cutritectura, hay una distancia suficiente para que casi todos reconozcamos una diferencia y nos pongamos de acuerdo. (Digo "casi todos" y creo digo bien, porque incluso en estos casos flagrantes hay discrepancias, como podréis ver en los comentarios a este fantástico post: algunas personas detestan lo que al "gremio" le parece notable, y otras aprecian lo que a los arquitectos nos parece deleznable).

Sin intentar hacer leyes absolutas o recetas que sirvan para todo, me gustaría -humildemente, y consciente de mis limitaciones- tender puentes entre la percepción general de la ciudadanía que no cuenta con una formación (o deformación) específica en temas de arquitectura, diseño, artes plásticas o estética, y la crítica profesional, gremial, endogámica, especializada, sectorial y a veces sectaria. Entre estos dos grupos de opinión a veces se abre un abismo, aunque en otras ocasiones ocurre que coinciden ambos grupos de pareceres. Hablo de "grupos de opinión", pero me gustaría distinguir entre lo que podría establecerse como "principios generales del buen hacer arquitectónico", que serían asumibles por una gran mayoría, del "gusto" personal, preferencia por uno u otro autor. Sobre gustos hay mucho escrito, aunque poco leído, pero no seré yo quien pontifique sobre la calidad de una obra atendiendo al "me gusta" o "me parece bonito" o "me agrada". Al igual que a alguien le puede gustar más, por ejemplo, Goya que Velázquez, y esto no es discutible, porque pertenece al ámbito de la preferencia o el gusto personal, lo que no debería ponerse en discusión es la bondad de la obra de ambos, sino que deberíamos ponernos de acuerdo en cuáles son las características de algunas de sus obras que hacen que sean casi universalmente asumidas como obras maestras de la pintura.

Y hablo de tender puentes, y no de hacer proselitismo a favor de una causa u otra, porque tampoco creo que la "percepción buena" sea la de los críticos profesionales, cuando pontifican desde sus tribunas, ni caeré en la demagogia de pensar que la calidad artística se obtiene por votación democrática o sondeo demoscópico. Sería bueno -ojalá consiga parte, y con obtener una pequeño resultado me daría por satisfecho- que ambos mundos se contaminaran, y que, por un lado, aquellos que no tienen una formación especial adquirieran algunas de esas "estructuras mentales" o "criterios" que manejamos en las escuelas de arquitectura, y que los que sí la tienen también "descendieran" al mundo real para ver con ojos de ciudadano, de usuario, de cliente, a ras de suelo, las obras que sobre el papel les parecen tan magistrales. Creo que estoy en el sitio ideal para hacer "la goma" en esta intermediación, porque si bien por formación (suelo hacer el chiste malo de que soy arquitecto "de deformación") estaría en el segundo grupo, mi trayectoria profesional me ha llevado por otras dedicaciones que no son las entendidas habitualmente como "el oficio de arquitecto" por excelencia, el profesional liberal decimonónico, autor y diseñador individual, aislado en su torre de marfil. Y por eso creo que cuento con cierta equidistancia: estoy lo suficientemente cerca del gremio, pero no tan involucrado como para olvidar la percepción del usuario de la calle.

Vale, bueno, pero… ¿cómo se hace esto?

La única manera que se me ocurre (si a alguien se le ocurre otra, agradezco sugerencias) es recorrer el mismo camino que, en la escuela de arquitectura, nos hacen seguir para ir poco a poco comprendiendo por qué unas obras de arquitectura -de todos los tiempos- son valiosas, y otras no tanto. En concreto, y donde surgen las discrepancias entre estos dos mundos, en el ámbito de la arquitectura moderna, que al igual que en otras artes plásticas, se establece como el campo de juego de todas las polémicas. Porque sobre la bondad del Partenón o de la Catedral de Burgos seguro que no tenemos problemas para ponernos de acuerdo, pero en cuanto entramos en las obras del siglo XX, al hilo de las vanguardias artísticas de la época, entonces es cuando empieza a fisurarse, a agrietarse el suelo que pisamos unos y otros y se marca una frontera entre los "connaisseurs" y los no-iniciados.

Si nadie tiene otra idea mejor que aportar, se me ocurre que una buena manera de ir entrando en materia sería hacer un repaso de los grandes maestros de la arquitectura moderna, los tradicionales -académicamente hablando- "CINCO GRANDES del Movimiento Moderno" (Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, Mies Van der Rohe, Louis I. Kahn y Alvar Aalto) para ver si al menos podemos coincidir, tras la exposición de su obra y el conocimiento de lo que les empujó a realizarla, en la calidad de estos artistas. En este caso, como en el anterior "top-ten", la lista también es abierta y estoy abierto a discutir sobre quiénes son los principales maestros de la arquitectura moderna. Pero de entrada hago constar que, personalmente, esta lista la tengo mucho más clara y asentada en mi particular percepción como cuasi-exhaustiva -aunque no excluyente-.

Y también si nadie tiene objeción, creo que empezaré por el más próximo cultural, geográfica e incluso ideológicamente, Le Corbusier. Espero que os interese y que sirva para el fin definido ("tender puentes", "acercar orillas"). Y si no, por favor, decídmelo. Todo comentario será bien recibido y agradecido.

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7 respuestas a Socializar la arquitectura.

  1. Alorza dijo:

    El libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene… Pues me parece muy bien, Fernando. Veamos si puedes ser más didáctico que la wikipedia y, sobre todo, a ver si eres capaz de convertirnos a la religión de la arquitectura moderna. En mi caso, lo tienes casi fácil: soy un bilbaíno admirador de Galíndez.

  2. Fernando dijo:

    En tu caso, dados los antecedentes (Galíndez y bilbainismo) no es difícil la conversión ni la didáctica… pero no me debo haber explicado bien. Más que enseñar a nadie nada (Lenin me libre) mi humilde intención es hacer un repaso de lo que los arquitectos entendemos por «bueno», para ver si nos ponemos tod@s de acuerdo -arquitectos y no arquitectos- en unos mínimos. Pero en las dos direcciones. No de Petete. Interactivo. De ida y vuelta. Biyectivo. En fin, para aprender de vosotr@s, además de enseñar lo poco que pueda -que ten por seguro, es bien poco-.

  3. Esto quizás sea como el periodismo. El bueno, el de calidad, está reservado para ciertas elites y ya casi no se practica porque el que lo compra (el medio de comunicación) vive de la masa y no de la elite.
    El malo, sin embargo, va muchas veces vestido de rosa y se pervierte en el populismo. Pero es el más comercial y el más practicado.
    Tradicionalmente, he tendido a depreciar el segundo en favor del primero. Pero cada día tiendo más a valorar esa democracia de las profesiones que nos lleva más hacia el cotilleo y menos hacia el análisis. ¿Es esto bueno? Más bien, no. Como bien dices, la solución está siempre en medio. Ni tan claro ni tan oscuro 😉

  4. Alorza dijo:

    Pues será todo lo biyectivo que quieras, Fernando, pero explicarnos los 5 grandes de la arquitectura moderna es un poco de Petete. Lo que no está nada mal, añado.

  5. Fernando dijo:

    Tampoco le voy a dar muchas más vueltas. Prefiero empezar con el primer fascículo (esta tarde, si encuentro las diapositivas del Corbu, que tienen que andar por ahí, en algún estrato inferior de la acumulación infame multimedia del pleistoceno que tengo en el sótano), a ver si en vez de «explicar los 5 grandes» conseguimos entablar un diálogo, y decir cada cual por qué le parece que LeCorbusier es (o no es) una referencia de primer orden en la arquitectura moderna, y sus obras un ejemplo de calidad y buen hacer (o lo contrario). Todo llegará, haremos camino andando. Slow.

  6. Felipe dijo:

    Encuentro que tu interes por crear una union entre personas con conocimiento de arquitectura y la poblacion normal, la cual busca mas bien gratificaciones funcionales, creo que es muy buena.
    Solamente creo o pido que el punto de vista que le des al analisis de los arquitectos no sea el tipico relato escrito por arquitectos para arquitectos.
    Suerte y gracias por la intencion de crear vinculos.

  7. Pingback: Arquitectura pseudorreal. « arkimia

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