Asuntos personales.

virginiaNo suelo escribir en este espacio sobre temas personales. Ni es el objetivo con el que inicié esta ciberaventura -mantener conversaciones sobre arquitectura, vivienda, urbanismo y suelo, eso sí, desde la izquierda– ni de natural me sale exteriorizar «cosas mías«, temas personales, familiares, de mis amigos, mi entorno personal e intransferible. Será el carácter cultural de vasco, cerrado y autosuficiente, o serán los genes de mis antepasados castellanos, recios, secos y austeros. El caso es que no me suele dar por escribir sobre lo más mío, lo mío de verdad, lo que llevo más dentro y tiene más relación con mi yo íntimo, menos público y más personal.

Hoy voy a hacer una excepción. Tan excepcional -ahora me percato de veras- que he tenido que abrir una categoría nueva («cosas mías«) en el blog para archivar esta entrada. Resulta que una de las personillas que más quiero en este jodido mundo, a quien he visto nacer y crecer y, a pesar de la actual separación física, sigo teniendo en mi cabeza y en mi corazón, en mis SMS, en mi messenger y en mi skype a diario, se está examinando durante estos días de selectividad. Lo importante no es que para ella el multiexamen, como para miles de adolescentes, sea un calvario, un trago amargo y un esfuerzo extraordinario (ánimo, txiki, que todo pasa). Lo verdaderamente emotivo, para mí al menos, y lo que quería compartir hoy aquí, es el significado de tránsito entre la adolescencia y la madurez que supone este Rubicón institucional, este paso a la responsabilidad del adulto, a la universidad o a lo que sea. Y que de personilla, de animalillo irresponsable, pasemos a contar con ella como persona, hecha y derecha, adulta o asimilable. Y contar y descontar lo que desde el tiempo pasado, desde que la memoria echó a andar hasta este tránsito ha ocurrido, las canas que peinamos, las arrugas que lucimos, las primaveras que acumulamos bajo la lluvia.

Tempus fugit, colligae rosae, carpe diem y todo el monario de latinajos que se os ocurran y que aludan a la inflación temporal, a esa sangría cíclica que nos desangra el calendario vital. O séase, que el tiempo corre que se las pela, y antes de que te des cuenta, todos calvos, y tus niños se convierten en mayores, y tú en más mayor aún, más aún de lo que imaginaste que serías nunca, cuando pensabas que los cuarenta estaban en la barrera de lo soportable, en el umbral de la obsolescencia.

Lo único importante: que Virginia, que así se llama ella, la niña que ya no es niña, tenga un poquito más de suerte en los ejercicios que le quedan aún mañana y el viernes, y podamos celebrar su emancipación académica, su verano libre y feliz, de estudiante afortunada con el mundo por delante. Alguien que es capaz de jugársela en un examen de dos días, de marcar su futuro a cara de perro según se le dé el arte de convencer sobre su sapiencia en siete ejercicios abstrusos, siete, a un tribunal desconocido, es ya merecedor/a del crédito de adulto, de la consideración como responsable a todos los efectos. Digo yo.

(La foto data, ni más ni menos, que de la primavera de 1.991)

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9 respuestas a Asuntos personales.

  1. mitxel dijo:

    Joe, pero si es todavía un bebé (y muy guapo)… qué prodigio, oiga…
    En fin, mucha suerte, que Minerva le acompañe.

  2. fernando_mh dijo:

    Un bebé, sí, hace diecisiete años. Ahora es aún más guapa, si cabe, créame, don mitxel.

  3. Almudena dijo:

    Recuerdo con horror mi propia selectividad. No creo que sea un rito iniciático y, si lo es, lo detesto.
    Pero me alegra que sirva de ocasión para apoyar y mostrar todo nuestro cariño y nuestro orgullo por las personas a quienes queremos y vemos crecer (vaya también por mi ahijado Aitor).
    Enhorabuena, fernando mh: ¡Menuda nena preciosa que ha sido y menuda mujer preciosa que seguro que es vuestra hija!
    Espero que no se te enfade por traerla aquí hoy y que, al contrario, se sienta querida y apoyada a tope, a rabiar… por su padre.
    ¿Prefieres un babero grande o directamente una sábana, fernando mh?
    Gracias por compartir tus asuntos personales y por dar un enfoque más «amigable» a la selectividad.

  4. fernando_mh dijo:

    No, Almudena, no es mi hija, pero para todos los efectos como si lo fuera: es la única hija de mi única hermana. Y, sí, necesitaré más una sábana que un babero 😉 Yo también espero que no se enfade demasiado por ser la prota de este apunte de hoy; seguramente no lo hará, porque es una persona -ya no personilla, ahora ya persona- razonable y entenderá que un@ habla de lo que le importa. Aunque seguro que algún rubor incómodo sí que le provoco -involuntario, claro-.
    Por cierto, que ha sido víctima de un error que ayer me contaba y va a tener que repetir el ejercicio de Historia y Filosofía, por un error de la organización del examen. Cosas veredes, amigo Sancho, cosas veredes…

  5. virginia dijo:

    Hola!!!
    Joo jooo joo que way!!!!Asi se anima culquiera hacer la selectividad, con tantos animos!!!
    GRACIASSSS!!!!!GRACIAS!!!!

  6. julia dijo:

    Gracias fernando por compartir la parte más auténtica de nuestra vida. Es guapa un rato. Las virginias de 17 años han hecho unos cuantos tránsitos y no siempre nos hemos enterado. Es díficil acompañar, formar personas críticas pero libres, con vida autónoma. No sé por qué pero esta chica tiene muy buena pinta. Algo tendrá que ver el tío.

  7. fernando_mh dijo:

    Ya ves, julia: como siempre, lo más simple, lo más cercano y material, lo más elemental, lo evidente, lo doméstico, es lo más auténtico. Hacemos como si fuéramos muy sofisticados, cosmopolitas y exquisitos, y en el fondo somos tod@s animalill@s, burd@s animalill@s cuyos lazos más intensos son los sanguíneos y el clan. Y no es malo, por cierto.
    Virgina, me alegro de que no te haya molestado mi estríptis emocional. Y ánimos, todos, que todavía queda el último fascículo de la serie, con repetición incluída. A por ellos, que son pocos y cobardes. Salud y república, compañera.

  8. Iñaki dijo:

    Que tengáis suerte, Fernando, Virginia y tú. Y todas las Virginias y Virginios que les toca ahora pasar ese trago absurdo de la selectividad, la guinda del demencial sistema educativo(?) que padecemos. Y que os sigáis importando por mucho tiempo como parece que os importáis ahora.

  9. fernando_mh dijo:

    Iñaki, gracias por lo que me toca y por lo que le toca a Virginia, a pesar de la demencia [compartida]. Seguiremos importándonos -espero-.

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