Urbanismo sostenible.

paris-montparnasse-05.jpgEn todos los ámbitos de la vida, en todas las actividades humanas, las sociedades avanzadas están persiguiendo un objetivo de equilibrio que hemos dado en llamar “sostenibilidad” o “desarrollo sostenible” como un condición más, una condición añadida, que requerimos para acometer cualquier proyecto o tarea, un requisito que se incorpora para afrontar cualquier empresa humana. La sostenibilidad, entendida como la formuló originalmente el Informe Brutland en 1987, consiste en “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades.”, y se asienta en tres aspectos que se han de analizar simultáneamente: la sostenibilidad social, la económica y la medioambiental.

El urbanismo, la creación de ciudad, no podía escapar de este principio general socialmente aceptado y valorado por la ciudadanía, y siendo la ciudad el medio en el que se desarrolla la vida de la mayoría de la población occidental, es más importante incluso que en otros campos de la vida que esta disciplina se impregne del requisito de sostenibilidad.

¿En qué se traduce el desarrollo sostenible aplicado al urbanismo, a la creación, mantenimiento y renovación de nuevos barrios, de nuevos “trozos de ciudad”? Fundamentalmente, en tres aspectos:

Primero, en la consideración del suelo como un recurso escaso y agotable. En el siglo XXI no podemos –no debemos- seguir esquilmando el territorio inopinadamente, y las actuaciones urbanísticas habrán de desarrollarse, en su gran mayoría, sobre suelos “reciclados, que se recuperan y se reutilizan para nuevos usos tras su regeneración. Ya pasaron las épocas del desarrollismo, y al menos en la actividad de la empresa en la que trabajo (ORUBIDE), más del 80% de nuestros proyectos se centran en suelos llamados “brownfields”, suelos reciclados, que se descontaminan y regeneran para volver a incorporarlos a la ciudad con garantías de salud para la ciudadanía que los va a ocupar, en contraposición a los “greenfields”, los suelos vírgenes, sin usos urbanos, dedicados a usos agropecuarios o boscosos, que hemos de preservar en la medida de lo posible. La preservación de estos suelos no debe contraponerse al desarrollo humano y las necesidades sociales: es posible combinar el respeto al medio ambiente natural y la dotación de suelos –que son necesarios para mantener nuestra vida, para colmar nuestras necesidades- de usos urbanos, de vivienda, actividad económica o equipamientos públicos y privados. La preferencia en el empleo de suelos ya utilizados respecto a los “verdes” nos obliga, muchas veces, a hacer esfuerzos extraordinarios en la aplicación de recursos económicos para la regeneración, descontaminación o inertización de los suelos reciclados, y asegurar su saludabilidad y garantizar su aptitud para los nuevos usos, aunque entendemos que ese esfuerzo extra está totalmente justificado en aras al bienestar y salud de sus habitantes y con el objetivo final de reducir el consumo de suelo “verde”. Al igual que la vivienda más sostenible es la que no se construye, sino aquella que se pone en uso cuando estaba vacía, el suelo más sostenible es el que no se coloniza, sino que se recupera.

paris-montparnasse-01.jpgEn segundo lugar, la consideración de la ciudad, de la edificación y las calles y plazas, como un foco principal y origen de consumo de materias primas y energía y producción de residuos y emisiones en nuestra actividad, y por lo tanto, como uno de los ámbitos esenciales de mejora en la reducción del consumo de recursos materiales y energéticos, y de la reducción, control y tratamiento de residuos y emisiones contaminantes. Por esta vía ya estamos trabajando, aplicando los criterios que inciden en aspectos urbanísticos de la Guía de la Edificación Sostenible, en cuya redacción participamos, junto con los Departamentos de Industria y Medio Ambiente del Gobierno Vasco, el Departamento de Vivienda y sus sociedades VISESA y ORUBIDE.

El tercer aspecto más relevante en la sostenibilidad del urbanismo se refiere a la forma y densidad de la ciudad. A pesar de que haya sido un modelo muy utilizado en aplicaciones de los últimos decenios, sobre todo en otras comunidades distintas a la nuestra, el urbanismo disperso y zonificado es una lacra que en Euskadi hemos querido evitar y que ha involucrado nuestra actividad en ORUBIDE, alineados con la estrategia de ocupación del suelo que marca la Ley 2/2006, del Suelo y el Urbanismo, aprobada por el Parlamento Vasco en Junio de 2006. De la misma manera que no podemos dilapidar el suelo “verde”, el poco que nos queda sin utilizar, una vez que decidimos ordenar nuevos trozos de ciudad y colonizar nuevos territorios no podemos actuar de cualquier manera: la Ley vasca obliga, de manera taxativa y con carácter innovador en la legislación comparada, a una densidad mínima que evita el urbanismo disperso, el “urban sprawl” tan típico de otras concepciones sociourbanísticas menos sostenibles (el modelo norteamericano), donde es necesario utilizar transportes motorizados para ir a comprar el pan o el periódico. Nuestro modelo, compacto, de uso intensivo del suelo que sea imprescindible para el desarrollo humano, en línea con la tradición de la ciudad mediterránea y continental europea, mezclada en sus usos, híbrida, compatibilizando las actividades urbanas conciliables, escapando del “zonning”, de la zonificación entre usos (“una ciudad para vivir, otra para trabajar y otra para el ocio”) que genera tránsitos innecesarios y consumos energéticos y de recursos ineficientes e insostenibles.

Hay otras muchas medidas y políticas orientadas a la sostenibilidad del urbanismo que hacemos, que deben informar la creación y renovación de la ciudad, pero son estos tres aspectos en los que VISESA, ORUBIDE, ALOKABIDE y BIZIGUNE están centrando sus esfuerzos para hacer de nuestras ciudades espacios más saludables y hacer posible una calidad de vida de nuestra generación sin hipotecar la de las futuras.

(Las fotos están tomadas en Diciembre de 2007 desde la Tour Montparnasse, en Paris, como es evidente)

 

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3 respuestas a Urbanismo sostenible.

  1. jose dijo:

    no me extrañaría nada que te plagiara esta entrada algún profesor de urbanismo Fernando…,una «clase» sintética/completa sobre un tema tan importante y de tanta actualidad, txapo y «amen»

  2. fernando_mh dijo:

    Me alegro de que te haya gustado el artículo, jose. Gracias por los halagos, aunque no creo que sea para tanto. Los profesores de urbanismo (al menos los que me tocaron en suerte a mí, en la Escuela, allá por el pleistoceno 😉 seguro que tienen cosas más interesantes e instructivas que contar, aunque quizás no tan «de actualidad» como esta de la sostenibilidad -últimamente no se oye hablar de otra cosa-.

  3. Jordi dijo:

    Hola Fernando.
    Te invito a ver nuestra propuesta de urbanismo sostenible para la provincia de Alicante. Proyecto urbanarbolismo.
    Un saludo

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