El viento de la Luna. Muñoz Molina.

munozmolina-el-viento-de-la-luna.jpgAcabo de terminar la lectura de “El viento de la Luna“, la penúltima novela de Antonio Muñoz Molina. Sin ser la más brillante obra de este buen novelista (concretamente, a mí me parecieron más amenas, mejor hiladas y más sugerentes Plenilunio, El jinete polaco o incluso Beltenebros) merece la pena dedicarle una lectura tranquila, sosegada y veraniega, sobre todo aquell@s que, como yo, compartimos con el autor la misma obsesión infantil sobre todo lo que tuviera que ver con la ciencia ficción, la tecnología, los viajes espaciales,… pero que también valoren la faceta más humana y profunda de este relato, relacionada con las viviencias de aquellos años 70. Para abrir boca tenéis aquí este fragmento de la novela que graciosamente nos ofrece su editorial, y estas líneas que os transcribo aquí, porque me han parecido especialmente sugerentes y porque me recuerdan vivencias propias paralelas. Una conversación entre el protagonista del relato y su padre:

“- A mi padre se lo llevaron a la guerra y yo me quedé solo con mi abuelo en la huerta, un viejo y un niño solos para sacar adelante el trabajo y mantener a la familia.

-¿No ibas a la escuela?

-Me gustaba mucho, pero ese año ya no pude ir, ni el otro, ni el otro. Ya no volví nunca.

ermitauruena.jpg– ¿Ni cuando terminó la guerra?

– Si no había ni para comer, con qué iban a comprarme los cuadernos y lápices. Y ya era muy grande además, me había hecho un hombre, y estaba orgulloso de ganar un jornal. Me habría dado vergüenza ir a la escuela. Me gustaba ir a galope por estos caminos, montado a pelo en una yegua blanca que tenía mi padre…

– ¿No hubieras querido estudiar algo?

-¿Cómo iba a querer una cosa que era imposible?

– De pequeño, cuando ibas a la escuela, ¿no te imaginabas que de mayor harías una carrera?

– Las carreras sólo eran para los señoritos. Pero tenía un maestro que me quería mucho, y me decía que si me empeñaba podría estudiar.

– ¿Para médico, o para abogado?

– Para ingeniero agrónomo. Eso era lo que mi maestro quería que yo estudiara. Luego a él lo mataron los nacionales cuando ganaron la guerra. Qué les habría hecho el pobre hombre a los muy malnacidos.”

(La foto es de una ermita en Urueña, en Valladolid, tomada en Junio de este año)

 

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4 respuestas a El viento de la Luna. Muñoz Molina.

  1. almalé dijo:

    a mí Sefarad me encantó

  2. virginia dijo:

    Urueña alado de la casa de los aitonas.
    Jo es super bonito ese pueblo muy chulo para mi gusto!!besitos
    PD jo si me ve alicia …mas roja k un cangrejoo ufff

  3. fernando mh dijo:

    @almalé, había olvidado Sefarad. A mí también me pareció una buena novela, muy elaborada y sentida.

  4. fernando mh dijo:

    @virgina, tengo alguna foto más de Urueña todavía sin posprocesar (ya sabes, los montajes de panorámicas, ajustes “finos” de contraste, luz y color,…). En cuanto las tenga listas los pondré como acompañamiento gráfico de algún artículo.

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