Tripoli Greens.

tripoligreens.jpgParece que en Libia se toman esto del urbanismo de manera distinta a como han tomado por costumbre acometer los nuevos desarrollos urbanísticos en Dubai, Singapur o los Emiratos Árabes, que se materializan en neociudades, altos rascacielos, techos del mundo e islas artificiales de los que ya hemos hablado en otros artículos. El Buro Happold en colaboración con el arquitecto alemán Léon Wohlhage Wernik y un equipo de especialistas internacionales han ganado el concurso de diseño para el nuevo distrito administrativo en Trípoli, capital de Libia.

Según cuentan en World Architectural News, junto con la oficina de ingeniería Happold, el arquitecto alemán ha combinado en este proyecto un uso altamente eficiente de la energía convencional con el uso de fuentes de energía renovables. Lo que Happold entiende por sostenibilidad integra en este proyecto la energía, el agua, los sistemas de recogida y tratamiento de la basura y del transporte para conseguir una mejora de 50 % en los requerimientos de recursos (demandas de energía y materiales) y las salidas del sistema (residuos y emisiones) comparadas con los sistemas convencionales. La nueva infraestructura se ha proyectado con criterios de mantenimiento eficiente y seguro con instalaciones diseñadas para el uso en casos de emergencia. Una central energética contiene todas las instalaciones técnicas necesarias del sistema, y estará conectada con el punto de control y administración que distribuye a través de una galería los servicios y suministros a los distintos locales (ver esquema).

El sistema incluye: una planta central de tri-generación dentro de la central energética para resolver las demandas básicas de electricidad, el acondicionamiento de aire y la calefacción suplementadas con una proporción variable de sistemas de energías renovables distribuidos, haciendo el máximo uso de la energía solar -potencialmente los recursos energéticos comerciales más grandes de África-, un sistema de riego reductor y reutilizador del agua para reducir la demanda de la ciudad, un centro de la gestión de residuos urbanos para clasificar las fracciones de la basura tales como papel, vidrio y elementos metálicos aptos para reciclar, una estrategia del transporte que responda a la dependencia a corto plazo del vehículo privado pero que propone la integración futura en las redes de transporte público, tales como las redes de tren de alta velocidad y del metro, además de optimizar la demanda energética de los edificios y aplicar eficaces sistemas de control de la gerencia de los espacios administrativos para asegurar espacios de trabajo confortables pero eficientes energéticamente.

Una buena noticia, pues, en mi opinión: que los territorios denominados «en vías de desarrollo», o «del tercer mundo», apliquen también criterios de sostenibilidad y, sobre todo, sentido común y racionalidad, en los nuevos desarrollos urbanos, en contraposición de la pompa, el boato y el relumbrón de los fuegos de artificio dubaitíes.

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