Arquitecturas de cuento (II)

En esta ocasión es arquitectura de verdad, construida, no dibujada, como en el artículo que dedicamos a conocer los preciosos, ensoñadores y sugerentes dibujos de Isabel Mancebo. Se trata de la ampliación de una vivienda en el espacio protegido de Glaskoen, en Suecia, a orillas del lago Övre Gla, obra del equipo de arquitectos holandeses 24H, y que he conocido gracias a la referencia de Arkinetia, esa página de arquitectura que no me canso de recomendaros por su calidad, su contenido y cuidada presentación.

H24 Övre Gla

Pero es una arquitectura tan especial, tan orgánica y fluída, mezclada con la naturaleza, que parece más una creación plástica, representativa y simbólica, más que la construcción de un espacio para habitar. Tengo que confesar que este tipo de arquitectura tan radicalmente orgánica no es, de entrada, santo de mi devoción. Me parecen experimentos con su valor de ensayo, de propuesta, aunque con poca virtualidad en su aplicación práctica, su replicabilidad, su función social y habitacional real. Esto sin hablar de su complicación constructiva, estructural y funcional. Quizás sea una pena, pero los humanos construimos y conseguimos que se sujeten en pie más facilmente formas ortogonales y de geometrías más «vulgares» (ángulos rectos, montantes verticales, jácenas horizontales, de sección constante y de directriz recta…), y nos adaptamos más rápida y pragmáticamente a hábitats paralelepipédicos que a otros con formas que tienen más que ver con los interiores de estómagos animales o la silueta o la piel de saurios o reptiles fantásticos o pleistocénicos.

Sin embargo, leyendo la reseña de Arkinetia he encontrado un elemento que me ha hecho «descender a la tierra«, algo aplicable -quizás- a la realidad diaria. Como los autores del proyecto estaban obligados por unas estrictas normas a respetar unas distancias de la edificación al cauce del arroyo que se ve en la foto, idearon un sistema para «acercarse» al cauce, la formalización del espacio principal de estancia de la ampliación como un cuerpo telescópico, en voladizo sobre el cauce. Seguro que en la tierra real de las normativas reales nos sería imposible aplicar este recurso, esta «triquiñuela», pero al menos denota un espíritu de flexibilidad, búsquedade alternativas e ingenio en el cumplimiento de la normativa que es de reseñar.

Al final, como en casi todas las propuestas arquitectónicas tan «orgánicas» como esta, me quedo con la sensación de que las intenciones son mejores que los resultados. Que tanto las formas como los espacios no son «la bomba», ni tampoco son tan justificados y ajustados a las necesidades reales, y que en el fondo, en el fondo, todo se queda en gran parte en puro formalismo mimético, imitador de la naturaleza, y lo de menos es la función y la búsqueda de la optimización constructiva, estructural, técnica. Pero esta es mi opinión. A vosotr@s, ¿qué os parece?

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9 respuestas a Arquitecturas de cuento (II)

  1. josemanuel dijo:

    Como idea plástica no deja de ser curioso. Salvando las distancias, y discúlpame el ejemplo, lo veo un poco como esas propuestas que hacen los diseñadores de moda en cada temporada. Creatividad, innovación, riesgo, marketing… y a vivir del pret a porter, práctico y «ponible».

  2. David dijo:

    Yo descubrí este proyecto en la revista Detail y me llamó bastante la atención. En un primer vistazo a las fotos es una intervención que impresiona, pero en cierta medida se queda un poco ahí. Creo que es un proyecto en el que solo prima la inserción en el lugar. Esta vivienda se preocupa por pasar a formar parte del magnífico decorado en el que se sitúa, pero es posible que las sinuosas formas que adopta no se correspondan con la mejor solución constructiva, estructural o funcional (quizás sea muy aventurado lanzando estos juicios de valor sin haber visitado la vivienda). Con esto no quiero decir que yo no de importancia a las formas, que para mi la tienen, pero siempre en consonancia con el resto de exigencias.
    Por lo que comentas respecto a la búsqueda de alternativas a las normativas actuales, que tanto nos encorsetan en muchos casos, quería dejar un enlace de uno de los arquitectos españoles que trabaja en este campo y que trata de “dar la vuelta” a ciertas normativas buscando algún beneficio de algo que en principio parece que no lo tiene. http://www.recetasurbanas.net

  3. fernando mh dijo:

    @josemanuel: efectivamente, la realidad es que propuestas como esta tienen mucho que ver con la diferencia en el mundo de la moda entre la haute-coutûre y el prêt-a-porter. En un comentario a algo parecido (la «casa-árbol») vista en el blog e-innova, comentaba lo siguiente:

    La diferencia esencial con lo que se ha hecho hasta ahora, y por lo que concedo gran valor investigador a esta idea de la casa-árbol-viva (como utopía, como ejercicio de atrevimiento e investigación) es porque es el primer caso en el que veo que alguien se atreve a plantear el hábitat «vivo», en crecimiento. Que no es lo mismo que utilizar materiales «naturales» (como el ladrillo o la madera), que aunque su procedencia sea natural y su reciclaje óptimo, están muertos, parados, cadáveres.
    Me parece una idea muy interesante. Eso sí, al nivel al que está formulada, como investigación, propuesta innovadora, utópica. Gracias por descubrírnosla, David&Raquel.

    Pues eso, en este caso, como con la «casa-árbol», como investigación, bien. Como arquitectura «replicable», realista… pues poco.
    @David, comparto la opinión sobre el decorado, en este caso -como en otros- esencial para entender la propuesta. Sobre Santiago Cirugeda y sus alternativas rompedoras también pienso que tienen mucho de interesantes, aunque tampoco sean propuestas demasiado «replicables», por mucho que él las llame «recetas».

  4. jorfasan dijo:

    En primer lugar, gracias por el enlace. Es una delicia contemplar diseños nuevos, raros, distintos, frikis, audaces y estimuladores en arquitectura. Es ésta una disciplina que me causa una envidia creativa y política de espanto. La envidia: propuestas espaciales…mmmmh! eso es interesante y no la procesión de hormiguitas ciegas de la escritura que es lo mío… ¡va usted a comparar! La política es porque son profesiones con licencia para cambiar el mundo, así directamente, interviniendo en las sensaciones cotidianas. Otra cosa es lo que la muchachada de la plomada consiga. Pero tienen licencia para matar… el paisaje.
    Por esto la responsabilidad es muy importante. En lo que a la cuestión del desequilibrio entre intenciones y resultados… ¿no es ésta una cuestión muy seria frente a la que el urbanismo basura naufraga de modo estrepitoso? Supongo que hay en algún lado una matriz con las intenciones y los resultados en urbanismo para que sea aplicado bajo las mismas condiciones a los diferentes tipos de construcción habitable. Sin ese baremo a mano, sólo puedo opinar que esta arquitectura es una delicia estética. De sus resultados reales no puedo juzgar más que por las fotos y no me parece suficiente. De todos modos, a falta de un instrumento más válido que mi experiencia y mi intuición, echo mano de los extremos.
    En los millones de pisos mal diseñados, peor construidos y peor aún urbanizados aún cuando la intención fuera cero y el resultado esperado pura supervivencia (un peldaño por encima de la cueva de Santimamiñe) no me lo vaya usted a comparar con estos deliciosos experimentos. Para empezar la labor de investigación (sobre todo cuando llegan a la fase constructiva) es absolutamente necesaria. Segundo, su papel de disparador de la creatividad -en todos los órdenes no sólo los ingenieriles- de cualquiera que lo contemple en fase de proyecto o ya final es siempre muy importante para abrir caminos a otros. Tercero, y esto ya es encerrado en mi subjetividad -lo reconozco-, dan la sensación de que se pueden cambiar las cosas, que pueden ser distintas, y lo que es más revolucionario, seguro que mejores.
    Los edificios de los holandeses dejan con el culo al aire al urbanismo todo a cien, a la mayoría de los arquitectos que se preocupan en conseguir proyectos alimenticios (con los premios de consolación de innovar en relaciones públicas), a la élite gestora de los hilos más importantes de el poder ya que si no pueden aceptar los retos creativos (esto es, ser capaces de criticarlos, de profundizar, aceptar y ponderar la discusión que ha de surgir tras las propuestas innovadoras) es porque su función es meramente policial pasada en altas dosis de conservantes.
    Gaudi, entre otros muchos, abrió un camino a la redefinición de espacios y volúmenes. Sería considerado un friki o un aventado por la mayoría pero estaba proponiendo una nueva manera de mirar y de ser mirados. Que los arquitectos sigan equivocándose con estos y otros edificios que construyan con los propósitos más celestiales. Con los que nosotros habitamos ya acertaron plenamente en la arquitectura del infierno.
    Saludos

  5. fernando mh dijo:

    @jorfasan: gracias a tí por el extenso e intenso comentario, como suele ser ya habitual.
    Primero me gustaría comentar la primera de tus consideraciones: es cierto que esa capacidad creativa y de transformación de la realidad que -supuestamente- tienen (luego explico por qué hablo en tercera persona y no en segunda del plural) los arquitectos y urbanistas es envidiable. Y lo es porque, efectivamente, hay pocas profesiones que influyan tanto en la realidad, en el entorno diario de la mayoría de la gente.
    En mi caso personal, por suerte o desgracia en los últimos años me he dedicado más a la gestión de empresa que al urbanismo y la arquitectura, y por tanto no me puedo incluir entre los privilegiados creadores de espacios [arquitectónicos y urbanos]. Añoro a veces esa dedicación más creativa, en ocasiones me tengo que sujetar la mano para no caer en la tentación de entrar a diseñar y decidir formalmente -la última vez que me ha pasado, que he tenido que reprimir ese irreflenable reflejo condicionado que parece que todo arquitecto lleva en su subconsciente para no trazar una solución gráfica sobre un plano, ha sido esta misma tarde, sin ir más lejos-. Pero a cambio de esas pequeñas o grandes fustraciones de los impulsos creativos, tengo la suerte de trabajar en la dirección de un proyecto de proyectos, en una empresa al servicio de las necesidades de las personas. Y ese proyecto es todavía más trascendente, más enriquecedor personalmente y más reconfortante por sus frutos -cuando por fin llegan esos frutos, claro, en forma de viviendas para quienes no tendrían posibilidad de acceder a ellas, y ciudad de calidad para tod@s-.
    Sobre las apreciaciones acerca del urbanismo basura o de la arquitectura cutritectura del todo a cien, lamentablemente estos fenómenos de producción deleznable, despreciable, se producen en todos los ámbitos de la vida. Enciende la tele y cuéntame qué ves, compañero. ¿Te parece reconfortante?
    Lo que los mercados -los consumidores, en el peor sentido de la palabra, aleccionados por el marketing- exigen a los profesionales de la construcción y el urbanismo, e indirecta pero no menos elocuentemente, a los que contratan a éstos para hacer su trabajo -promotores, públicos y privados- puede que sea basura. Pero es nuestra basura. Es lo que la gente pide. Podría enseñarte mil ejemplos de preferenciasde los clientes que son para echar a correr. Y lo malo es que, actuando con buena voluntad, muchos de esos clientes -reales o potenciales- lo que hacen es matar la creatividad, la investigación, dirigiendo al mercado a lo que la producción más lucrativa interesa: el sota-caballo-rey de toda la vida. Es lamentable, pero en la mayor parte de los casos, la gente no desea que hagamos experimentos con su casa, su barrio o su ciudad. Quiere lo que conoce, y lo que conoce puede ser, perfectamente, basura urbana o basura arquitectónica. O no.
    Tampoco toda la culpa, como ya apuntas en tu comentario, es del mercado y el consumidor del mercado. Las «equivocaciones» de los arquitectos y los promotores muchas veces se deben a su [nuestrs] falta de celo profesional, al apoltronamiento en formas y soluciones y materiales conocidos, probados, consensuados en el mercado. Autocrítica. Pero que conste que esto pasa en todos los gremios. No es disculpa, pero así es.
    Y por último, cierto también el nivelazo neerlandés: es de lo mejorcito, junto con lo que están haciendo helvéticos y nipones últimamente, que yo conozca. Pero también es cierto que todas estas cosas que nos gustan tanto, como ya decía en el post, no son replicables y tienen el valor que tienen: de experimentación, de avance-propuesta-prototipo. Pero poco de modelo extensible al producto de consumo.

  6. jorfasan dijo:

    lo primero perdón por el retraso, fuera de pantalla también ocurren cosas.

    Sobre las apreciaciones acerca del urbanismo basura o de la arquitectura cutritectura del todo a cien, lamentablemente estos fenómenos de producción deleznable, despreciable, se producen en todos los ámbitos de la vida. Enciende la tele y cuéntame qué ves, compañero. ¿Te parece reconfortante?

    ¿la tele? ¿quién crees que emite los mensajes de la tele? ¿Pero tú sabes cuánto dinero hay que tener para emitir televisión? ¿acaso la tele está en manos de «el pueblo»? ¿Acaso la sedación mental que la tele ejerce, como antes -con menor eficacia y más palo, eso sí- se ejercía mediante la religión, tiene que ver algo con las decisiones que toman los responsables de urbanismo? No hablamos de editar un panfleto o un excelso / maldito libro de poemas que lo pagas con el tabaco que un fumador normal gasta en tres meses, hablamos de televisión, el mensaje que emana desde el centro de el poder. Los dueños de las teles no son los ciudadanos, éstos son sólo los consumidores. Los dueños son los dueños del universo: bancos y aliados. Y no te olvides que hay dos millones de personas que ya pagan por televisión de calidad, que básicamente es canales temáticos y sin publicidad. La gratuita tiene la patente de corso que da el poder. Que es de ellos. Me parece increíble que te escondas en semejante lugar común. Me parece increíble porque delata la increíble debilidad de los poderes del Estado que no sólo no son capaces de poner cotos a los dueños del sistema, sino que no tienen ni fuerza para abrir un canal público, de mensajes (la tele pública, por ejemplo, es responsabilidad vuestra, y vaya castaña de tele que es la etb), de políticas y de debate. La calidad de la democracia se debe engrandecer mediante el debate, sabiendo que los más poderosos gozan de altavoces propios, potentes y casi ilimitados.

    Lo que los mercados -los consumidores, en el peor sentido de la palabra, aleccionados por el marketing- exigen a los profesionales de la construcción y el urbanismo, e indirecta pero no menos elocuentemente, a los que contratan a éstos para hacer su trabajo -promotores, públicos y privados- puede que sea basura. Pero es nuestra basura. Es lo que la gente pide.

    Esto es un discurso muy «popular», muy de derechas. Hace ya más de una década que se puede distinguir a los politicos de raza de los bedeles de poder económico. Si un dirigente cita «lo que el pueblo vasco quiere», «la ciudadanía desea», «lo que los consumidores piensan» o cualesquier variante comunicacional donde el sujeto no sea el político y diga con claridad, con responsabilidad, con dos agallas bien puestas: Yo (vale también nosotros pero las personas han de demostrar su valía cada uno) pienso, yo deseo para , yo creo, yo tengo el convencimiento. Primera persona. Responsabilidad. Capacidad de responder. Los relaciones públicas enseñan, en primero, que si hablamos en nombre de otros es difícil que nos pille el carrito del helado de la obligación. Establecemos un circuito cerrado. Una ratonera para los ciudadanos. Es un signo de que una raza derechista ha tomado la administración. No importa que sus siglas evoquen luchas obreras o pasados clandestinos. Son gente de orden y gente sin capacidad de maniobra porque ya acuden maniatados al cargo y no se mueva nadie que no sale en la foto de la cena de navidad.

    Podría enseñarte mil ejemplos de preferencias de los clientes que son para echar a correr. Y lo malo es que, actuando con buena voluntad, muchos de esos clientes -reales o potenciales- lo que hacen es matar la creatividad, la investigación, dirigiendo al mercado a lo que la producción más lucrativa interesa: el sota-caballo-rey de toda la vida.

    Yo también conozco arquitectos que se desesperan con sus clientes. Allí donde habían preparado un espacio diáfano perfectamente orientado, con un juego de luces y huecos modulado para crear una atmósfera etérea el cliente abre la boca y dice «este espacio está muy vacío, demasiado amplio aquí quiero una escalera de caracol» frase que suele coincidir con el ruido que hacen los redaños del citado arquitecto al contactar violentamente con el suelo. Y en publicidad, y en informática y en comunicación, y en tantos campos donde la creatividad se abre paso. ¿Y qué? Que lo enseñen en las facultades. No es muy difícil. Media hora. Hay un episodio de los Simpson donde a Homer le dejan diseñar un coche siguiendo las «exigencias del pueblo, del consumidor de a pie». Naturalmente los dibus pueden llevar el argumento al paroxismo y el coche es un adefesio que ni se mueve. El consumidor como artista mal negocio. El artista como consumidor… «no le gusta rebajarse a eso». El lío está montado. En el presupuesto de un proyecto hay que incluir un apartado para calibrar el nivel del cliente. Y obrar en consecuencia.

    Es lamentable, pero en la mayor parte de los casos, la gente no desea que hagamos experimentos con su casa, su barrio o su ciudad. Quiere lo que conoce, y lo que conoce puede ser, perfectamente, basura urbana o basura arquitectónica.

    No es toda la verdad. Hacéis experimentos. Y los vendéis como «particularidades del espacio vasco» o «hallazgos del nuevo milenio» o «urbanismo de la era postguggenheim». Estáis tan ocupados en vestir el producto que se os olvidan las goteras. ¿Dónde se ha visto que la conserjería asuma sus errores y publique para escarnio de los constructores (y con la idea de no darles ni una concesión más aunque cambien de razón social) las deficiencias en las construcciones promovidas? Ocurre que en el siglo XXI con las comunicaciones más abiertas se pillan fácil. Y que conste que me gusta que se hagan experimentos pero sería bueno que fueran objeto de un debate más amplio y de una profundización de las decisiones más democrática. Aquí no se necesita permisos ni de Madrid ni de Bruselas. Sólo hay que no tener miedo a la democracia. El problema es que hay que desarticular (lo ves en cualquier comunidad de propietarios) una milenaria desconfianza que existe frente a los «ilustres». Son anticuerpos que nacen de haber sido engañados o defraudados por administradores, jueces, abogados, médicos, asesores y cualquier otro experto que se haya acercado a venderles la moto. Ahora los políticos se llevan gran parte de los palos como los muñecos expiatorios, como los totem visibles, como evidencia de una realidad que está naufragando.

    Y por último, cierto también el nivelazo neerlandés: es de lo mejorcito, junto con lo que están haciendo helvéticos y nipones últimamente, que yo conozca. Pero también es cierto que todas estas cosas que nos gustan tanto, como ya decía en el post, no son replicables y tienen el valor que tienen: de experimentación, de avance-propuesta-prototipo. Pero poco de modelo extensible al producto de consumo.

    Ocurre que a veces en este tipo de proyectos, en manos de las élites, dan la distancia terrible que separa a la ciudadanía que paga impuestos de la que paga pocos impuestos y les da para experimentar. Al menos en nuestros parámetros político espaciales. En los Países Bajos se han llevado a cabo, Rotterdam es casi un parque temático de arquitectura, experimentos de más impacto social. Es cuestión de ser conscientes que si somos un pais rico en este tipo de lindezas y excelencias se nota más que en la penosa costumbre de agujerear las calles dos y tres veces por legislatura para pasar unos cables, reparar las decimonónicas conducciones de acuíferos o parques de un urbanismo absurdo y precipitado.

  7. fernando mh dijo:

    @jorfasan: ante todo, tranquilidad, que te veo muy alterado: vamos a intentar debatir y comentar estos asuntos sin que lleguemos a la ofuscación, que de los calentones verbales seguro que poca cosa en claro sacará nadie.
    Yo no me escondo detrás de la basura. El sistema no me gusta, e intento cambiarlo. Eso no quiere decir que niegue la realidad. Lo que pretendía con mi anterior comentario es compartir contigo mi percepción: es difícil llevar a máximos de calidad la arquitectura y el urbanismo vascos si la voluntad popular va por otros derroteros, y la comparación con la telebasura era un ejemplo de lo que nos gustaría a algunos y lo que en realidad es, lamentablemente. Hablando de televisiones, por supuesto, no me siento responsable de EITB, porque l@s tres (3) de setenta y cinco (75) parlamentari@s de Ezker Batua en el Parlamento Vasco suficiente trabajo tienen intentando sacar (y sacando, de hecho) adelante una Ley del Suelo y Urbanismo y una Ley de Vivienda lo más progresista que sea posible. Si quieres, por personalizar, puedo, como máximo, hacerme responsable de la alícuota parte que me toca de la política de vivienda que hace el Gobierno Vasco, pero nada más (y nada menos).
    A mí tampoco me gusta la realidad, repito: por eso intento cambiarla.
    Por cierto, ¡claro que hacemos experimentos! ¡faltaría más! Pero si no hacemos más «experimentos» es porque, entre otras cosas, es difícil que la sociedad los asimile a la misma velocidad que se generan. ¿Te parece, por ejemplo, poco experimento, que toda la vivienda que produce el Departamento de Vivienda y sus sociedades adscritas sea en DERECHO DE SUPERFICIE, en vez de ser en PLENA PROPIEDAD? Te aseguro que esto, cuando lo contamos fuera de Euskadi, lo flipan en colores.
    En fin, que reconozco (no podría ser de otra manera) que la realidad es manifiestamente mejorable, pero que esa mejora tendremos que hacerla entre todos, y un impulso únicamente gubernamental tampoco va a ser la panacea. Cada cual, desde su papel, podrá aportar lo que sea capaz, y no me parece que criticarlo todo como infame sea buena estrategia: pienso que ir paso a paso, tema a tema, es garantía contra el atragantamiento.
    Y por último, creo que yo al menos, y mis compañeros de Departamento que también mantienen abiertos sus blogs, no somos reos de ese supuesto «temor a la democracia«. ¿Hay mayor compromiso con la democracia real, participativa, abierta, que mantener un espacio como este para recibir comentarios y contestarlos y debatirlos de cualquier ciudadan@, en tiempo real y sin censura? No estoy «sacando pecho«, pero me has de reconocer que hay pocos responsables políticos o gestores públicos que se expongan a la crítica ciudadana y al debate públic como nosotros.

  8. jorfasan dijo:

    @jorfasan: ante todo, tranquilidad, que te veo muy alterado: vamos a intentar debatir y comentar estos asuntos sin que lleguemos a la ofuscación, que de los calentones verbales seguro que poca cosa en claro sacará nadie.

    No hombre, un poco de la pimienta de la vehemencia para quitar ese sabor amargo de la telebasura que insertaste en el hilo con poca fortuna, a mi entender. Si te parece que me he pasado te recuerdo no sólo mi intervención en este hilo, sino en otros donde he renunciado a «perseguirte» por aquellas cuestiones que planteo y que dejas de lado. Entiendo que es tu derecho y que cada uno es dueño de zafarse en los párrafos que gusta. Aunque uno pueda interpretarlos a su gusto. Me parece que en este área he sido más cumplidor y no he dejado apenas (no lo recuerdo al menos) esquina sin barrer. Con mayor o menor fortuna, claro, pero eso es ya otro asunto. Mi intensidad verbal está controlada porque yo así lo deseo. Veamos la tuya.

    Yo no me escondo detrás de la basura. El sistema no me gusta, e intento cambiarlo. Eso no quiere decir que niegue la realidad. Lo que pretendía con mi anterior comentario es compartir contigo mi percepción: es difícil llevar a máximos de calidad la arquitectura y el urbanismo vascos si la voluntad popular va por otros derroteros, y la comparación con la telebasura era un ejemplo de lo que nos gustaría a algunos y lo que en realidad es, lamentablemente.

    Seguimos, opino, en el mismo punto. Yo sí veo que te escondes en que las cosas están mal y que como dice alguna persona mayor, de derechas y con posibles para no implicarse «en todas partes cuecen habas». Pero ni las habas, ni los pucheros, ni las cocinas son iguales. La voluntad popular no es algo inmanejable (una obviedad, I reckon) ni una caja negra inaccesible. Me metería en otros derroteros políticos (que me parecen idóneos pero que desenfocarían este hilo y prefiero en lo que a mí se refiere mantenerlo, no cambiar de nivel) si analizase mensajes desde la lehendakaritza, por ejemplo. Volviendo al mainstream. La voluntad popular no existe. Hay varias percepciones, contradictorias y curiosas, «populares» según clase, ubicación y aspiraciones sociales del espectro. Desde la peña que quiere que se les regale la vivienda (¿dónde hay que apuntarse?) hasta quienes desean que el Estado no toque el sector para nada. Quizá tú dispongas de datos exactos de lo que quiere «la voluntad popular» pero como te dije en el comentario anterior: es falso hablar de ello. Se esconde una manera derechista y retrógrada de hacer política. Esto no quiere decir que no se deba conocer las tendencias y opiniones (en plural, por favor) que existen entre la masa votante. Pero hay que declararlas, jugar limpio, radiografiar el sector y dejarse de refugiar en las covachas de los relaciones públicas: el sector está así, nosotros queremos que vaya en esta dirección y para ello vamos a hacer esto. Pero «la voluntad popular»… no, por favor. Reconocer que hay varias y que el Departamento apuesta por satisfacer unas más que otras es transparencia, es democracia y es gobernar. Otra cosa es lo que luego se «contraopine» pero eso es el juego de la democracia.

    Hablando de televisiones, por supuesto, no me siento responsable de EITB, porque l@s tres (3) de setenta y cinco (75) parlamentari@s de Ezker Batua en el Parlamento Vasco suficiente trabajo tienen intentando sacar (y sacando, de hecho) adelante una Ley del Suelo y Urbanismo y una Ley de Vivienda lo más progresista que sea posible. Si quieres, por personalizar, puedo, como máximo, hacerme responsable de la alícuota parte que me toca de la política de vivienda que hace el Gobierno Vasco, pero nada más (y nada menos).

    Dejando el grillero de eitb aparte, no deseo personalizar pero sí me gustaría, en consonancia con lo que te he comentado antes, que hubiera un análisis del sector, de los agentes que lo componen y de la importancia que tienen. Si por ejemplo vuestras políticas van a influenciar a una parte del sector y «reforzar» de alguna manera otra parte -eso que se llama «pagar un precio» y que nadie en las modas políticas actuales desea reconocer- me gustaría saberlo. Es más fácil juzgar por datos concretos que por el etéreo e inexistente asunto de «la voluntad popular». Confío en haberme explicado.Para poder medir la responsabilidad hay que dotar al observador de un escenario fijo (vivienda antes y vivienda después), de unos parámetros claros, completos y todos. Abrir el excel o filemaker y rellenar las casillas es cosa más conocida, aunque ayuda si los datos están tabulados para hacerlo, claro.

    
Por cierto, ¡claro que hacemos experimentos! ¡faltaría más! Pero si no hacemos más «experimentos» es porque, entre otras cosas, es difícil que la sociedad los asimile a la misma velocidad que se generan. ¿Te parece, por ejemplo, poco experimento, que toda la vivienda que produce el Departamento de Vivienda y sus sociedades adscritas sea en DERECHO DE SUPERFICIE, en vez de ser en PLENA PROPIEDAD? Te aseguro que esto, cuando lo contamos fuera de Euskadi, lo flipan en colores.

    ¿por cuantos años? La mayoría, de media,… algún dato. Las plazas de parking de Bilbao están a 50 años. Y ¿las viviendas de Visesa? pasarán luego de esos años a ¿quién?

    En fin, que reconozco (no podría ser de otra manera) que la realidad es manifiestamente mejorable, pero que esa mejora tendremos que hacerla entre todos, y un impulso únicamente gubernamental tampoco va a ser la panacea. Cada cual, desde su papel, podrá aportar lo que sea capaz, y no me parece que criticarlo todo como infame sea buena estrategia: pienso que ir paso a paso, tema a tema, es garantía contra el atragantamiento.

    Ya habrá ocasión de hablar de otras mejoras. No obstante, en un tema tan crucial se hace necesaria una macrovisión y un posicionamiento de los agentes, tanto cuantitativo (si desde la Administración sólo controlan en 5% de la vivienda, su importancia es testimonial, aunque sus acciones puedan buscar un impacto mayor) como cualitativa (si todas las promociones que se acometen en la ccaa han de pasar por sus despachos para revisión técnica, ustedes tendrán algo que decir, si sólo pasan por el ayuntamiento de seseña de turno, agghhhtchung)

    Y por último, creo que yo al menos, y mis compañeros de Departamento que también mantienen abiertos sus blogs, no somos reos de ese supuesto «temor a la democracia». ¿Hay mayor compromiso con la democracia real, participativa, abierta, que mantener un espacio como este para recibir comentarios y contestarlos y debatirlos de cualquier ciudadan@, en tiempo real y sin censura? No estoy «sacando pecho», pero me has de reconocer que hay pocos responsables políticos o gestores públicos que se expongan a la crítica ciudadana y al debate públic como nosotros.

    Es cierto que es agradable que estén ahí pero, no me lo negará, es lo menos que se espera de la tropa que puebla la conserjería de viviendas y asuntos sociales: negociado este último donde habita algo llamado «Participación Ciudadana». E insisto que es razonable que exista esta vía. Pero tampoco vamos a llegar a extremos de estar agradecidos por que hagan bien su labor, ya que si no gozaran de los medios necesarios para llevarlo a cabo lo dejarían, como hacemos los demás con los proyectos que nos resultan imposibles, por la razón que sea… no sé si me explico.
    Sí hay mayor compromiso con la democracia real: subirla de grado en la ccaa donde el nivel de autonomía es bestial, lo cual debiera engrandecer y reforzar la acción de gobierno. Una mejora en los mensajes donde la tropa de relaciones públicas estuviera más atada en corto y se primaran los mensajes llanos como, por ejemplo, no hace mucho «bomberos pirómanos» dedicado al sanedrín de la Diputación del athletic (manda eggs!!). Y si no fuera mucho pedir, un seguimiento serio, un debate amplio de la cuestión… seguro que el dominio «bomberospiromanos.com» está disponible todavía. Los conflictos institucionales, aunque parezcan invisibles son muy importantes, no sólo para ver el funcionamiento del sistema sino para percibir la calidad de la democracia. Incluso lavar los trapos en público, siempre y cuando sea el tan traído y manipulado «bien público» quien salga ganando. Pretender que no existen -en una sociedad tan burocratizada y compartimentada como es ésta nuestra- es simplemente propagar la ley del silencio. Un asunto de mafiosos, como recordará.

  9. fernando mh dijo:

    @jorfasan: este tono más distendido de tu último comentario me ha parecido mucho más agradable de leer y fácil de responder: así da gusto, que discutir aunque sea desde puntos opuestos no signifique necesariamente acritud ni violencia verbal, ¿no? Es más, te aseguro que has conseguido arrancarme una sonrisa divertida al leer la última parte, sobre el dominio supuestamente disponible «bomberospiromanos.com»… pero va a ser que no, que suficiente bronca tenemos ya como para seguir liándola.
    En primer lugar, una aclaración: no pretendo responder a todas y cada una de las cuestiones que planteas. Tampoco me siento interpelado en exclusividad, perseguido, ni pretendo «escaquearme»: simplemente, espero que otros lectores, también, aporten su opinión sin intentar agotar yo, en exclusiva, todos y cada una de las bifurcaciones que toma tu discurso. Intento aportar mi opinión en aquellos temas en los que creo que tengo algo que decir distinto a lo ya dicho, sin mayores pretensiones. Conste que este ejercicio conversacional no me parece que deba ser una obligación burocrática, responder a todas y cada una de las cuestiones abiertas. Para responder de manera formal a las dudas, sugerencias, problemas, reclamaciones,… de los ciudadanos ya hay un montón de vías abiertas, también el la red: a la derecha de este mismo post, en los enlaces, tienes unos cuantos: orubide, visesa, etxebide… están a disposición de quienes quieran explicaciones más prolijas, respuestas a dudas concretas o una contestación puntual, formal y administrativa.
    Pero centrándonos en alguna de las cosas que planteas, y por ser concreto -aunque no exhaustivo, lo siento; tampoco te pido que tú lo seas-: hablo de «voluntad popular» como estereotipo, como resultado de un montón de opiniones personales, pero no para escudarme. Siento que entre los arquitectos, en particular, aunque también entre los «políticos profesionales» (entre los que no me cuento) existe precisamente una tendencia contraria, despreciativa de la opinión pública, de la percepción ciudadana sobre los temas, primando la sabiduría o la técnica sobre la mera opinión. Y no tienes más que ver como muestra algún debate que hemos tenido en este mismo blog, hablando de otros temas (democracia participativa aplicada a la resolución de concursos de arquitectura o urbanismo). Insisto: esa voluntad popular existe, aunque no te guste, como acumulación de todas las distintas opiniones particulares. Me estoy refiriendo, por poner ejemplos -no temas, no volveré a las metáforas o símiles externos; me voy a centrar en lo que toca-, un altísimo porcentaje de ciudadanos prefieren que las viviendas (sus viviendas, las que ellos van a habitar y contemplar todos los días) tengan cubierta inclinada y aleros. Por lo del aspecto estereotipado de «la-casita-que-todos-dibujábamos-de-críos», supongo yo, por escasez de recursos compositivos, por el efecto del subconsciente o vaya usted a saber por qué curiosas razones… el caso es que a la mayoría de la gente le gustan las casas con tejados inclinados y aleros amplios, no la arquitectura moderna, de cubiertas planas y sin aleros. ¿Se puede educar el gusto, la opinión? Sin duda. ¿A quién le toca hacerlo? Pues creo que al sector, a la profesión, al gremio, pero sobre todo… al sistema educativo, como suele decir mi colega Susana: es éste el mayor contratiempo para que la verdadera participación ciudadana sea eficaz: una previa formación suficiente.
    Y no me parece que hablar de participación, de voluntad popular sea «derechista». Aquí creo que estás haciendo demagogia demasiado fácil.
    Por no alargarme (habrá tiempo de seguir contestando, tranquilo, si nadie más lo hace….) sólo quería precisar un asunto: las viviendas que promueve el Gobierno Vasco y sus sociedades adscritas son en DERECHO DE SUPERFICIE a 75 años, y TODAS las VPO (también las que hacen los privados, ayuntamientos y Cooperativas) tienen CALIFICACIÓN DEFINITIVA, esto es, no se pueden descalificar de por vida, ni se pueden vender o alquilar, por tanto, en el mercado libre. Y las tanteamos (compra preferente) TODAS en segundas y posteriores transmisiones. Si quieres más datos acerca de estos mecanismos contra el fraude y la utilización social de la vivienda pública, te recomiendo algún post anterior de mi colega Pablo, que en su blog hontza ha tratado con más detalle estos asuntos.
    Lo dicho: no me escondo ni «dejo esquina sin barrer», como tú dices: espero que haya otros lectores que también aporten su punto de vista sin agotar todo el repertorio -amplísimo, por cierto- de posibles polémicas que abres en tus interesantísimos comentarios. Una vez más -no es retórica- debo agradecerte tu participación.
    Ah, se me olvidaba: una última cosa: si quieres más datos sobre «los precios a pagar», las políticas que prevemos implementar en los próximos años en materia de vivienda, tienes un documento colgado de la web de etxebide, el Plan Director de Vivienda 2006-2009, que explica con pelos y señales, en versión resumida o extendida, lo que pretendemos hacer. Si le echas un vistazo, podemos comentarlo, si quieres. Te adelanto que es un documento denso y ambicioso, pero merece la pena conocerlo.

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