Hoy ha trascendido la noticia de que el Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco va a subir los límites de renta protegible para poder ser adjudicatario de una VPO de regimen general hasta los 39.000 € y hasta los 50.000 € anuales para la VPO de régimen tasado. Teniendo en cuenta que esa renta familiar ha de ponderarse en función del número de perceptores y miembros de la unidad familiar, entre otras variables, una unidad convivencial con hasta 70.000 € al año de ingresos podría ser adjudicataria de una VPO de régimen tasado. Pero en el gráfico de la derecha he marcado las rentas “protegibles” sin ponderar, para simplificar.
No voy a valorar la medida ni a dar mi opinión hasta que no conozca su contraparte, su “reverso tenebroso”, que seguro que irá muy relacionado con esta medida: la subida del módulo, del precio de venta. “Si hacemos las viviendas para gente con más pasta, es lógico cobrarles más por ella”, al menos hasta que no supongan coste público alguno. Perfecto. El problema es que todavía no somos suecos. Al gráfico me remito, que cruza distribución de salarios con estos límites. Los datos son los últimos definitivos publicados por el INE, a finales de 2008, sobre las rentas procedentes del trabajo dependiente de 2006. Ampliando las rentas protegibles, alguien que tenga 50.000€ al año de salario podría optar, en “igualdad de oportunidades” que otra persona que tenga, por ejemplo, 10.000 €, a una VPO. ¿Igualdad de oportunidades? Creo que no. Alguien que tiene 50.000 €/año de renta puede optar -cada vez más, vista la caída de precios de los últimos dos años- a una vivienda libre en compra o alquiler dedicando una parte razonable (pongamos que el 30%) de su salario a este fin. Y ya me diréis a dónde va el de los 10.000 €/año, dónde encuentra vivienda en alquiler o venta por 250 €/mes…

Las cosas están cambiando. 

No vamos a ser menos que 











