A quien dios se la dé, sanpedro -o sanfermín- se la refanflinfle, y digo más, que el que pega primero, pega ene veces, cuando ene tiende al ecoinfinito en el universo medioambientalmente jodido y críticamente depauperado que nos ha tocado vivir.
El Gobierno de Navarra ha atinado, creo yo, con la solución más imaginativa y eficiente que he visto proponer en el Reino en los últimos meses a esta lamentable situación. Ni plan eñe ni leches. Esta propuesta sí que merece la pena, tanto desde el punto de vista económico -de fomento de la actividad económica y el empleo- como medioambiental -reducción del consumo de energía y de la emisión de contaminantes, no invasivo ni colonizador de nuevos terriotorios-. La Ley Foral 6/2009. de medidas urgentes en materia de vivienda y urbanismo, contiene, entre otras discutibles medidas, un régimen de fomento de la rehabilitación de viviendas excepcional. En su Título II, Capítulo 1º, la Ley establece un régimen de subvenciones a la rehabilitación que ya me parecen muy oportunamente generosas con la iniciativa particular, llegando a subvencionar hasta el 50% de la inversión en lo que ellos llaman “ARP” (Áreas de Rehabilitación Preferente) y nosotros llamamos, al oeste del Bidasoa, “ARI” (Áreas de Rehabilitación Integrada).
ACTUALIZACIÓN 27.07.2009_11:30: me soplan que es posible que esta buena iniciativa no se le haya ocurrido al Gobierno Foral Navarro solito, sino que puede haber sido una copia o adaptación del programa de estímulos de Obama para rehabilitar energéticamente un millón de viviendas, denominado WAP (Weatherization Assistance Program), dotado con 5.000 millones de dólares. En cualquier caso, bienvenida sea la copia si es para bien. Gracias por el soplo, Gorka.
















